
Un grupo de al menos 500 transportistas, utilizando maquinaria pesada, destruyó este martes un puesto de cobro de peajes de Vías Bolivia en Ivirgarzama, Cochabamba. El ataque se produjo en medio de protestas por la escasez de combustibles que afecta al sector.
El viceministro de Transporte, Enrique Ponce de León, confirmó la participación de los manifestantes y anunció que se iniciarán acciones legales contra los responsables bajo el artículo 223 del Código Penal, que sanciona la destrucción de bienes estatales. “Condenamos estos actos y llamamos a respetar las leyes que mantienen el orden jurídico”, declaró el funcionario.
Según Ponce de León, los atacantes superaron en número a los cinco policías y al personal de la Administradora Boliviana de Carreteras (ABC) que custodiaban el lugar. El incidente se enmarca en convocatorias de algunos sectores del transporte a no pagar peajes ni impuestos, en protesta por la falta de diésel y gasolina.
Llamados a la desobediencia fiscal
Jorge Gutiérrez, dirigente del Transporte Pesado de Oruro, había anunciado el lunes que su sector suspendería el pago de tributos y peajes debido a la imposibilidad de acceder a divisas para adquirir combustibles. Sin embargo, el viceministro advirtió que tales llamados constituyen “instigación pública a no pagar tributos”, un delito penado por el Código Tributario.
El Gobierno reiteró que el cobro de peajes es fundamental para financiar la red vial nacional y su mantenimiento. “Destruir estas infraestructuras es contraproducente para el propio sector”, señaló Ponce de León, instando a los transportistas a no seguir consignas que violen la ley.
Escasez de combustibles
La tensión entre el sector transporte y el Gobierno se ha agudizado por la falta de diésel y gasolina. Yacimientos Petrolíferos Fiscales Bolivianos (YPFB) había anunciado el domingo que esta semana se regularizaría el suministro de combustible, pero los transportistas denuncian que el compromiso no se cumplió, lo que ha llevado a muchos a declararse en quiebra.
El Gobierno asegura que está trabajando para resolver la crisis, mientras el sector transporte exige soluciones inmediatas ante la crítica situación que afecta su operatividad.